jueves, 11 de junio de 2015

DOCUMENTOS PARA UN DEBATE EN COMUNIDADES

En las jornadas sobre Comunidades ,que se desarrolló en nuestro centro el día 10  de Junio, se acordaron una serie de documentos para el debate en grupo. Todos los escritos giraban en torno a las preocupaciones que manifestaron los profesores y los voluntarios.
Las tertulias pedagógicas son un instrumento que arranca opiniones ,provoca aprendizajes significativos y potencia el respeto a la diversidad de opiniones. En definitiva ,crea sentido de pertenencia a la Comunidad de Aprendizaje.

Sobre la utopía, se comentaron los siguientes textos:

AVENTURAS DEL QUIJOTE

Miguel de Cervantes Saavedra

En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor...”

...Es, pues, de saber, que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso (que eran los más del año) se daba a leer libros de caballerías con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda; y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura, para comprar libros de caballerías en que leer; y así llevó a su casa todos cuantos pudo haber de ellos...”
...En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos, como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles, y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo.



En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra, como para el servicio de su república, hacerse caballero andante, e irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras, y a ejercitarse en todo aquello que él había leído, que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo todo género de agravio, y poniéndose en ocasiones y peligros, donde acabándolos, cobrase eterno nombre y fama...”



 
Goytisolo

"...Es empresa de los caballeros andantes, decía don Quijote, “deshacer entuertos y socorrer y acudir a los miserables...” e imagino al hidalgo manchego montado a lomos de Rocinante acometiendo lanza en ristre contra los esbirros de la Santa Hermandad que proceden al desalojo de los desahuciados, contra los corruptos de la ingeniería financiera o, a Estrecho traviesa, al pie de las verjas de Ceuta y Melilla que él toma por encantados castillos con puentes levadizos y torres almenadas socorriendo a unos inmigrantes cuyo único crimen es su instinto de vida y el ansia de libertad.
Sí, al héroe de Cervantes y a los lectores tocados por la gracia de su novela nos resulta difícil resignarnos a la existencia de un mundo aquejado de paro, corrupción, precariedad, crecientes desigualdades sociales y exilio profesional de los jóvenes como en el que actualmente vivimos. Si ello es locura, aceptémosla. El buen Sancho encontrará siempre un refrán para defenderla."


"Volver a Cervantes y asumir la locura de su personaje como una forma superior de cordura, tal es la lección del Quijote. Al hacerlo no nos evadimos de la realidad inicua que nos rodea. Asentamos al revés los pies en ella.
Digamos bien alto que podemos. Los contaminados por nuestro primer escritor no nos resignamos a la injusticia."


"EL HOMBRE ES LO QUE IMPORTA

LEÓN FELIPE

“... La Historia la compone el sueño de los hombres—Edipo, Don Quijote, Fausto, Zaratrusta---. Los sueños son la semilla de la realidad de mañana y florece cuando la sangre los riega y los fecunda. La Historia es sangre y sueños.España es el sueño de D. Quijote. Y don Quijote no es más que la España, legítima, viva y actual.Y hay un momento en que el sueño se hace carne y la carne sueño.Nunca habíamos visto a D. Quijote tan hecho realidad como hasta ahora, ni a España tan hecha ilusión. ¿Quién sabe ya cuál es la realidad y cuál es la ficción?

¿Es de España y D. Quijote son dos cosas distintas hoy? Decidlo vosotros. Que lo diga el mundo. ¿No es D. Quijote un loco, el loco de la justicia? ¿No es un clown, el payaso de las bofetadas? ¿Que otra cosa es ahora España. Sabíamos ya que Don Quijote no era una entelequia. Más que saberlo lo adivinábamos. Pero después de esta guerra, ¿Quién podía dudarlo ya? ¿Quién podría decir que hoy en adelante que el caballero de la triste figura no ha pasado por la tierra, que no está ahí todavía, desafiando con una lanza rota toda la maquinaria bélica del mundo? ¿Quién dirá que no le conoce, que no le ha oído gritar pidiendo justicia en los tribunales de Ginebra? ¿Quién dirá que no ha escuchado las risas, las carcajadas, la mofa de todos los poderes del mundo---los civiles, los guerreros, los eclesiásticos--- confabulados con el bachiller traidor y bastardo, vencido una vez y resentido siempre? ¿A quién no ha hecho reír de nuevo este pobre clown de las bofetadas, que cae y se levanta una vez, diez veces, cien veces, mil veces, con la palabra justicia en la boca? Sí. Don Quijote es un clown lo mismo que España: el clown de las bofetadas. Porque, ¿para qué imaginó Cervantes este engredo si no para divertir al Olimpo? Fue una invención original y monstruosa este truco de la justicia de D. Quijote, con el que tanto se había de reír el universo entero.

Por qué D. Quijote no esta loco, y si está loco, ¿Porqué está loco? ¿Quién ocasiona esta locura? Sobre esto no puntualiza bastante el cronista. No olvidemos que al principio del libro, Cervantes no es ni cronista siquiera. No es más que un empresario de circo...”

“...No está loco. Está en un grado de humanidad al que no ha llegado casi ningún hombre todavía. Y no es verdad que a D. Quijote le subiesen a este grado, a esta tensión humana que se ha llamado locura, la lectura de los libros de caballería, sino el concepto platónico de justicia. Platón, Platón es el responsable, y no el autor del Amadís de Gaula. D. Quijote no sale a buscar aventuras para imitar a aquellos caballeros que crea la imaginación medieval y que entran en el Renacimiento con una cabalgadura barroca y un lenguaje confuso. D. Quijote sale a poner en práctica su evangelio Español, el Evangelio de la justicia, que ahora conviene recordar para que sepamos todos quién es su legítimo heredero y por dónde se ha de trazar la línea divisoria que parta España. Porque la línea no se ha trazado bien. Por lo menos no se ha trazado con medidas españolas. Que no se trata de comunismo ni fascismo. La cuestión es más vieja y viene de más alto...”
 
Sobre el entorno social de la Educación, nos sirvió el siguiente fragmento:

PATAS ARRIBA” .EDUARDO GALEANO
 
...El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia.
 
¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela.


En plena era de la globalización, los niños ya no pertenecen a ningún lugar, pero los que menos lugar tienen son los que más cosas tienen: ellos crecen sin raíces, despojados de la identidad cultural, y sin más sentido social que la certeza de que la realidad es un peligro. Su patria está en las marcas de prestigio universal, que distinguen sus ropas y todo lo que usan, y su lenguaje es el lenguaje de los códigos electrónicos internacionales. En las ciudades más diversas, y en los más distantes lugares del mundo, los hijos del privilegio se parecen entre sí, en sus costumbres y en sus tendencias, como entre sí se parecen los shopping centers y los aeropuertos, que están fuera del tiempo y del espacio. Educados en la realidad virtual, se deseducan en la ignorancia de la realidad real, que sólo existe para ser temida o para ser comprada.

En los países latinoamericanos, la hegemonía del mercado está rompiendo los lazos de solidaridad y haciendo trizas el tejido social comunitario. ¿Qué destino tienen los nadies, los dueños de nada, en países donde el derecho de propiedad se está convirtiendo en el único derecho? ¿Y los hijos de los nadies? A muchos, que son cada vez más muchos, el hambre los empuja al robo, a la mendicidad y a la prostitución; y la sociedad de consumo los insulta ofreciendo lo que niega...”

Curso básico de injusticia

...La publicidad manda consumir y la economía lo prohíbe. Las órdenes de consumo, obligatorias para todos pero imposibles para la mayoría, se traducen en invitaciones al delito. Las páginas policiales de los diarios enseñan más sobre las contradicciones de nuestro tiempo que las páginas de información política y económica. Este mundo, que ofrece el banquete a todos y cierra la puerta en las narices de tantos es,al mismo tiempo, igualador y desigual: igualador en las ideas y en las costumbres que impone, y desigual en las oportunidades que brinda.


La maquinaria de la igualación compulsiva actúa contra la más linda energía del género humano, que se reconoce en sus diferencias y desde ellas se vincula. Lo mejor que el mundo tiene está en los muchos mundos que el mundo contiene, las distintas músicas de la vida, sus dolores y colores: las mil y una maneras de vivir y decir, creer y crear, comer, trabajar, bailar, jugar, amar, sufrir y celebrar, que hemos ido descubriendo a lo largo de miles y miles de años

En la era de las privatizaciones y del mercado libre, el dinero gobierna sin intermediarios. ¿Cuál es la función que se atribuye al estado? El estado debe ocuparse de la disciplina de la mano de obra barata, condenada a salarios enanos, y de la represión de las peligrosas legiones de brazos que no encuentran trabajo: un estado juez y gendarme, y poco más. En muchos países del mundo, la justicia social ha sido reducida a justicia penal.

El estado vela por la seguridad pública: de los otros servicios, ya se encargará el mercado; y de la pobreza, gente pobre, regiones pobres, ya se ocupará Dios, si la policía no alcanza. Aunque la administración pública quiera disfrazarse de madre piadosa, no tiene más remedio que consagrar sus menguadas energías a las funciones de vigilancia y castigo. En estos tiempos neoliberales, los derechos públicos se reducen a favores del poder, y el poderse ocupa de la salud pública y de la educación pública, como si fueran formas de la caridad pública, en vísperas de elecciones.


Hasta hace veinte o treinta años, la pobreza era fruto de la injusticia. Lo denunciaba la izquierda, lo admitía el centro, rara vez lo negaba la derecha. Mucho han cambiado los tiempos, en tan poco tiempo: ahora la pobreza es el justo castigo que la ineficiencia merece. La pobreza puede merecer lástima, en todo caso, pero ya no provoca indignación:hay pobres por ley de juego o fatalidad del destino. Tampoco la violencia es hija de la injusticia. El lenguaje dominante, imágenes y palabras producidas en serie, actúa casi siempre al servicio de un sistema de recompensas y castigos, que concibe la vida como una despiadada carrera entre pocos ganadores y muchos perdedores nacidos para perder. La violencia se exhibe, por regla general, como el fruto de la mala conducta de los malos perdedores, los numerosos y peligrosos inadaptados sociales que generan los barrios pobres y los países pobres. La violencia está en su naturaleza. Ella corresponde, como la pobreza, al orden natural, al orden biológico o, quizá, zoológico: así son, así han sido y así seguirán siendo. La injusticia, fuente del derecho que la perpetúa, es hoy por hoy más injusta que nunca, al sur del mundo y al norte también, pero tiene poca o ninguna existencia para los grandes medios de comunicación que fabrican la opinión pública en escala universal.
 
El fracaso escolar fue impulsado por estas líneas:


Fragmento de Mal de escuela, de Daniel Pennac


Dos señores de cierta edad pasean a orillas del Loup, el río de su infancia. Dos hermanos. Mi hermano Bernard y yo. Medio siglo antes se zambullían en esa transparencia. Nadaban entre los cachos que no se asustaban por su jaleo. La familiaridad de los peces hacía pensar que aquella felicidad duraría siempre. El río corría entre farallones. Cuando ambos hermanos lo seguían hasta el mar, dejándose llevar a veces por la corriente, otras brincando por los roquedales, llegaban a perderse de vista. Para encontrarse de nuevo, habían aprendido a silbar con los dedos, largas estridulaciones que repercutían contra las paredes rocosas.

Hoy el agua ha descendido, los peces han desaparecido, una espuma viscosa y estancada habla de la victoria del detergente sobre la naturaleza. De nuestra infancia solo queda el canto de las cigarras y el calor resinoso del sol. Y, además, seguimos sabiendo silbar con los dedos; nunca nos hemos perdido de oído.

Anuncio a Bernard que pienso escribir un libro sobre la escuela; no sobre la escuela que cambia en la sociedad que cambia, como ha cambiado este río, sino, en pleno meollo de ese incesante trastorno, precisamente sobre lo que no cambia, en una permanencia de la que nunca oigo hablar: el dolor compartido del zoquete, sus padres y sus profesores, la interacción de esos pesares de escuela.

Vasto programa... ¿Y cómo vas a hacerlo?

Apretándote las tuercas, por ejemplo. ¿Qué recuerdos conservas de mi propia nulidad... en matemáticas, por ejemplo?

Mi hermano Bernard era el único miembro de la familia que podía ayudarme en mi trabajo escolar sin que yo me cerrara como una ostra. Compartimos la misma habitación hasta que comencé quinto, cuando me metieron interno.

¿En matemáticas? La cosa comenzó con la aritmética, ¿sabes? Un día te pregunté qué hacer con un quebrado que tenías delante de los ojos. Me respondiste, automáticamente: «Hay que reducirlo a común denominador». Solo había un quebrado, por lo tanto un solo denominador, pero tú no dabas el brazo a torcer: «¡Hay que reducirlo a común denominador!». Cuando insistí: «Piénsalo un poco, Daniel, hay un solo quebrado y, por lo tanto, un solo denominador», te subiste por las paredes: «El profe lo dijo; ¡los quebrados hay que reducirlos a común denominador!».

Y los dos señores esbozan una sonrisa, durante su paseo. Todo aquello les queda muy lejos. Uno de ellos ha sido profesor durante veinticinco años: dos mil quinientos alumnos, aproximadamente, algunos de ellos de «gran dificultad», según la expresión consagrada. Y ambos son padres de familia. «El profe ha dicho que...», conocían aquello. La esperanza que el zoquete pone en la letanía, sí... Las palabras del profesor son solo troncos flotantes a los que el mal alumno se agarra, en un río cuya corriente le arrastra hacia las grandes cataratas. Repite lo que ha dicho el profe. No para que la cosa tenga sentido, no para que la regla se encarne, no; para salir, momentáneamente, del paso, para que «me dejen tranquilo». O me quieran. A toda costa.

—….

¿Otro libro sobre la escuela, pues? ¿No te parece que ya hay bastantes?

¡No sobre la escuela! Todo el mundo se ocupa de la escuela, eterna querella entre antiguos y modernos: sus programas, su papel social, sus fines, la escuela de ayer, la de mañana... No, ¡un libro sobre el zoquete! Sobre el dolor de no comprender y sus daños colaterales.

¿Tanto apechugaste?

—….

—…

¿Puedes decirme algo más sobre el zoquete que yo era?

Te quejabas de no tener memoria. Las lecciones que te hacía aprender por la tarde se evaporaban por la noche. Al día siguiente, lo habías olvidado todo.

Es un hecho. A mí no se me quedaba, como dicen los jóvenes de hoy. Ni captaba ni se me quedaba. Las palabras más sencillas perdían su sustancia en cuanto alguien me pedía que las considerara un objeto de conocimiento. Si tenía que aprender una lección sobre el macizo del Jura, por ejemplo (más que un ejemplo es, en este caso, un recuerdo muy preciso), la pequeña palabra de dos sílabas se descomponía de inmediato hasta perder cualquier relación con el Franco-Condado. El Ain, la relojería, los viñedos, las pipas, la altitud, las batas, los rigores del invierno, la Suiza fronteriza, el macizo alpino o la simple montaña. Ya no representaba nada. ¿Jura, me decía yo, Jura? Jura... Y repetía la palabra, incansablemente, corno un niño que no deja de masticar, masticar y no tragar, repetir y no asimilar, hasta la total descomposición del gusto y el sentido, masticar, repetir. Jura, Jura, jura, jura, juraju, raju, raja, ra ju ra jurajurajura, hasta que la palabra se convierte en una masa sonora indefinida, sin el más pequeño resto de sentido, un ruido pastoso de borracho en un cerebro esponjoso... Así se duerme uno en una lección de geografía.

Decías que detestabas las mayúsculas.

¡Ah! ¡Qué terribles centinelas, las mayúsculas! Me parecía que se levantaban entre los nombres propios y yo para impedirme tratarlos. Toda palabra marcada con una mayúscula estaba condenada al olvido inmediato: ciudades, ríos, batallas, héroes, tratados, poetas, galaxias, teoremas, prohibido recordarlos a causa de una mayúscula petrificante. Alto ahí, exclamaba la mayúscula, no se cruza la puerta de este nombre, es demasiado propio, demasiado limpio, no se es digno de ello, ¡se es un cretino!

Precisión de Bernard, durante nuestro camino:

¡Un cretino minúsculo!

Risa de ambos hermanos. Y, más tarde, más de lo mismo con las lenguas extranjeras: no podía apartar la idea de que con ellas se decían cosas demasiado inteligentes para mí.

Lo que te dispensaba de aprender tus listas de vocabulario.

Las palabras en inglés eran tan volátiles como los nombres propios...

En definitiva, siempre te andabas con cuentos.

Sí, es lo que hacen los zoquetes, se cuentan sin parar la historia de su zoquetería: soy nulo, nunca lo conseguiré, ni siquiera vale la pena intentarlo, está jodido de antemano, ya os lo había dicho, la escuela no es para mí... La escuela les parece un club muy cerrado cuya entrada se prohíben. Con la ayuda de algunos profesores, a veces.

—….

—….

Dos señores de cierta edad pasean a lo largo de un río. Al final de su paseo dan con un estanque rodeado de cañas y guijarros. Bernard pregunta:

¿Sigues siendo bueno para hacer que reboten

Para analizar los libros como  creadores de identidad, hemos comentado:


JOSÉ SARAMAGO

“NUESTRO LIBRO DE CADA DÍA”


“...Los libros son caros. Pero se puede también decir que los libros no son caros. Se puede decir que lo único caro del mundo son los libros. Todo lo demás es baratísimo. Los zapatos más baratos; la vivienda es barata; la barra de labios es muy barata. Todo barato. Sólo son caros los libros. Quienes critican normalmente son los que no leen. Y además encuentran en esta supuesta razón el argumento para decir que no leen, Si, los libros son caros. Pero es que todo es caro ...” “... La verdad es que quien dice que el libro es caro no dice que un coche es caro. Si uno no tiene dinero para comprarse un coche, va al banco para pedir un préstamo. Tampoco se dice que es cara la entrada para un concierto de rock. El libro cuesta lo que cuesta. La lectura no es ninguna obligación. La lectura es una devoción, es una pasión, es un amor...”

“...Cuando un lector no tiene medios para comprar un libro, ¿ adónde puede ir? A una biblioteca. Ocurre con los libros algo que no sucede con los coches. Cuando quieres tener un coche tienes que comprarlo, pero si quieres leer un libro, no necesitas comprarlo, luego la excusa de que el libro es caro no sirve. Claro hay que ir a la biblioteca, hay que tener el suficiente tiempo disponible para ir a la biblioteca...”

“...¿La escuela enseña a amar el libro?. Es bastante dudoso. ¿ La escuela enseña a entender lo que está en el libro?. Creo que no. El problema de la masificación de la enseñanza ha creado muchas dificultades, añadidas a la tarea ya complicada en si misma de enseñar. Pero no es la masificación de la enseñanza de lo que pretendo hablar sino de la evidencia de que el libro existe y el lector también.¿ Como se puede acercar el uno al otro ?. Yo creo que la escuela tiene una importancia fundamental. Es necesario que los profesores sepan valorar el libro. Pero no sólo el libro resulta necesario para enseñar las matemáticas, la geografía o la historia. Hay otros libros . Hagamos aquí un inciso cuando hablamos de libros no podemos olvidar que hay unos que merecen ser leídos y otros que quizás no...”

“...El lector ha pertenecido siempre a una minoría. Nosotros los que leemos, somos una minoría. Que esa minoría deba ensancharse, estupendo. Para ello hay que crear una conciencia de lector. Y eso se puede hacer de distintas formas.

¿ Por qué los lectores de un libro que se conocen y viven más o menos cerca no se reúnen para hablar de ese libro después de haberlo leído ? ¿ Por qué tiene la lectura que ser siempre una actividad solitaria ? ¿ Por qué no un intercambio entre lectores y libros? ¿ Por qué no hablar de un libro que se acaba de publicar o de un libro que forma parte de nuestra cultura y de nuestra educación sentimental ? Esto sería fomentar de verdad la lectura en el lector mismo, en lugar de caer en la ambición quizás desmedida de poner a todo el mundo a leer. Se puede hacer de la lectura algo distinto a un placer solitario, que lo es también, y en primera instancia. No propongo un sistema colectivista sino la acción dinámica que propone el intercambio de ideas u opiniones sobre el libro. Porque el libro es algo más que un objeto que se coloca en la estantería para no volver a él, resulta que el libro es una plataforma de comunicación entre personas, de modo que pregunto ¿ por qué no organizan las librerías que disponen de sitio encuentros de lectores?. Lo importante sería que los lectores que son clientes de una librería se reúnan para charlar. Un libro no es algo que deba avergonzarnos; entrar en una librería y comprar debe de ser lo más normal . Creo que se pueden encontrar formular atractivas para hacer del libro, y de ese objeto y de ese continente, una plataforma de comunicación entre el yo y el otro. Lo que pretendo decir es que hay personas para cada libro. Incluso antes de conocer el contenido de un libro, ese libro es ya importante para determinadas personas.

Esta es a mi juicio, la pregunta ¿ qué es el libro ? Pues el libro es un lugar donde vamos a encontrar, sobre todo, una sensibilidad. Vamos a encontrar una visión de la vida, una percepción de lo que es nuestro destino – vivir -, de nuestras relaciones con los demás, la explicación de un sentimiento, o el enunciado de una teoría que pasa por la sensibilidad y la formación del autor y que sera recibida de distinta manera por cada lector. Vamos a encontrar eso y algo más. Al contrario de lo que se cree, la primera lectura de un libro no lo agota. Una de las equivocaciones más graves en las que podemos incurrir es decir, “ Ya lo he leído, ya está”. Pero, ¿ cómo que ya está? ¿ Cómo que ya lo he leído?. Esto es lo mismo que entrar en una casa, pasar de una habitación a otra , salir luego por la puerta y decir, “ Ya conozco esta casa “. No se necesita vivir en ella, por lo menos pasar más tiempo dentro de su espacio para descubrir los detalles que le confieren singularidad. Un libro es igual que una casa, nueva en cada mirada, un libro es un continente. El libro está intacto, ofrecido a una nueva lectura, es decir, a un nuevo descubrimiento, como si fuera un continente...”

“...Un libro no se agota nunca. Incluso el peor de los libros no se agota. Y es que las palabras que a veces malgastamos, las que decimos sin darnos cuenta de lo que ellas son, de lo que ellas dicen, de lo que ellas hablan, en el libro, siempre nos están esperando. Esperan la lectura, la mirada, esperan que las descifremos, esperan sobre todo que las digamos. La palabra no es palabra mientras no se pronuncia. La palabra que no esta escrita es una sombra. Pero cuando la decimos es una sombra que se levanta, se presenta y se nos pone delante. La palabra más insignificante, la palabra que parece que no cuenta, la de todos los días, es como un pequeño tesoro...” “...Personas con curiosidad intelectual, niños, jóvenes para quienes el libro es un reclamo, no saben lo que hay dentro, pero intuyen que todo está allí como una propuesta, una invitación, “ ¡ Conóceme! ¡ Conóceme !”. Es igual que en la relación entre las personas . El otro, que es el libro, está diciéndome; “ ¡ Conóceme !” Tengo mucho para darte”. Y si un libro no te da, otro si te lo dará. Eso es seguro.

Hay un momento que es verdaderamente extraordinario en la lectura; cuando uno interrumpe. Cuando uno está leyendo tiene el libro con las hojas abiertas, pero de pronto levanta la vista del libro y mira adelante. Se suspende la lectura, algo ha ocurrido, algo mágico: es como si la lectura quisiera transportar al lector a otro universo. Y es que el lector, al levantar la mirada, se está mirando a si mismo. Eso es lo que ocurre en la relación entre el lector y el libro, es el estado de gracia que propicia la lectura.

Por supuesto que no quiero idealizar el acto de leer, pero la verdad es que es la vida la que nos empuja a leer, leemos porque vivimos de alguna manera vivimos porque leemos. En el fondo, igual que el mundo necesita que lo vivamos en todos sus acontecimientos, la lectura requiere ser vivida. Es decir, vivirse uno mismo , vivir con la plena consciencia de lo que uno tiene, que no es claro, la riqueza o fortuna personal...”

“...Por eso digo que lo primero que hay que hacer es despertar el amor por el libro,, el amor por la lectura, el amor por esa cosa tan sencilla que es tener un libro entre las manos. Pero no se puede imponer a la gente la lectura como si fuera una obligación. No lo es.

El libro despierta el pensamiento. El pensar. Activa eso que tenemos dentro de esta caja más o menos redonda que hay sobre nuestros hombros,esa cosa blancuzca, fea, horrorosa, llamada cerebro. Las expresiones más completas del pensamiento humano se encuentra en los libros. Pero el trabajo del lector no es no es sólo leer lo que van escribiendo sus contemporáneos, sino también lo que antes se escribió, como por ejemplo, El Quijote. Por cierto, y entre nosotros, casi en secreto les pregunto, ¿ cuántos han leído El Quijote completo ?. Yo creo que no muchos. A veces es necesario romperse una pierna para quedarse en casa y poder leer El Quijote o en busca del tiempo perdido de Proust. Son obras inmensas en tamaño, inmensas en contenido y valor...”

“... Quiero también referirme, aunque sea de pasada, a ese nuevo modo de leer que es el libro electrónico. La lectura es la pantalla del ordenador, si es que a eso se le puede llamar lectura, es, a mi juicio, como hacer el amor sin tener a nadie con uno. Lo que me parece un poco complicado. A veces digo que sólo sobre la página de un libro se puede llorar porque sobre la pantalla de un ordenador no se llora. En primer lugar por la posición, y en segundo lugar porque en la página del libro la señal de la lágrima se queda. El libro es algo que pertenece a nuestra historia sentimental y nos sirve para llorar, para reír, para pensar..”

“... Voy acabando, pero resumamos. La escuela prepara mal. El instituto prepara mal. La universidad prepara mal . No sólo en España sino en todo el mundo. Los idealistas europeos del siglo XIX, defensores de la enseñanza pública, afirman que abrir una escuela significa cerrar una cárcel. Era tan sólo una buena idea - puro idealismo- porque no sólo no se cierran las cárceles, sino que cada vez hay más. Pero decía que la escuela enseña mal, de ahí la cantidad de personas que llevan a cuestas esa especie de rótulo invisible que es el analfabetismo funcional . Es gente con problemas gravísimos, porque el analfabeto funcional es aquel que, después de estudiar en la escuela o incluso en la universidad, no usa lo que aprendió . Y se va convirtiendo poco a poco -o muy rápidamente en analfabeto, porque no ejerce la función para la que fue educado. Esto puede tener consecuencias tremendas incluso para la propia democracia. Porque si uno no entiende lo que lee, ¿ cómo puede leer el programa electoral del partido que va a votar? ¿ Con qué conciencia puedo decir , “ Yo voy a votar sabiendo exactamente lo que estoy haciendo”? Por eso importa mucho leer lo que se escribe, incluso para encontrar las contradicciones de lo que se dijo ayer y lo que se está haciendo hoy. Aunque lo que parece interesar ahora es que el lector no pueda hacer una reflexión sobre las propuestas concretas de su partido porque lo que cuenta no es el contenido sino la imagen. La imagen nos puede decir la verdad o mentirnos. Nos han enseñado desde hace tiempo que una imagen vale más que mil palabras. No lo creo, no es cierto. Las palabras siempre son necesarias . Y si se quiere un ejemplo muy actual de la necesidad de la palabra para decir lo que la imagen no está expresando, ahí esta la guerra de Yugoslavia. No nos faltan imágenes. A veces hasta asistimos en directo a la caída de las bombas. . Todo perfecto . Todo muy aséptico. Lo que está pasando allí más se parece a un juego de ordenador que a la realidad atroz. Por eso las palabras son necesarias para decir lo que la imagen muchas veces oculta...”

“... Leer sí que es una batalla. Leer es un encuentro. Leer es un autentico diálogo entre mi sensibilidad y mi pensamiento y la sensibilidad y el pensamiento del escritor. Leer es una relación . Mirar una pantalla no es ninguna relación...”

“...Para concluir. ¿ campañas para la lectura?. Vale , pero sin olvidar hacer un debate muy serio en la sociedad – no sólo en España- sobre si la escuela está preparando o no a los ciudadanos para la lectura, la compresión, la inteligencia, el pensamiento...”

















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